Descansar debería ser sencillo: parar, respirar, no hacer nada por un rato. Sin embargo, para muchas personas hoy en día, descansar viene acompañado de culpa. Esa sensación incómoda de que, mientras no estás produciendo algo, estás desperdiciando el tiempo. Como si el valor personal estuviera directamente ligado a estar ocupado.

Vivimos en una cultura que glorifica el cansancio. Decir “estoy agotado” se ha convertido casi en una medalla de honor. Dormir poco, tener la agenda llena y no parar nunca parece sinónimo de éxito, compromiso o ambición. En contraste, descansar se percibe como flojera, falta de disciplina o incluso fracaso personal.

El problema es que esta mentalidad no apareció de la nada. Crecimos viendo cómo el tiempo libre se llenaba de metas, proyectos y listas interminables de cosas por hacer. Incluso el descanso se volvió productivo: dormir bien para rendir más, meditar para ser más eficiente, vacaciones para “recargar energía” y volver a trabajar. Rara vez se nos enseña a descansar solo por el simple hecho de necesitarlo.

Por eso, cuando finalmente paramos, la mente no se calla. Aparecen pensamientos como “debería estar aprovechando este tiempo”, “hay algo más importante que hacer” o “mañana me voy a arrepentir”. El cuerpo está quieto, pero la cabeza sigue en modo alerta. Descansar deja de ser descanso.

Lo más irónico es que el descanso no es una pérdida de tiempo, sino una necesidad básica. Sin pausas reales, el cansancio se acumula, la creatividad disminuye y el disfrute desaparece. No descansar no nos hace más productivos, solo más agotados.

Aprender a descansar implica desaprender muchas ideas. Implica aceptar que no todo momento tiene que ser útil, que no todo silencio debe llenarse y que nuestro valor no depende de cuántas cosas hacemos en un día. A veces, no hacer nada también es hacer algo importante: cuidarse.

Quizá el verdadero reto no es encontrar tiempo para descansar, sino permitirnos hacerlo sin culpa. Entender que parar no es retroceder, sino sostenerse. Que descansar no es perder el tiempo, es recuperar el equilibrio.

Por : Andy I.