Si tu plan de San Valentín siempre termina en la misma escena —mesa con velita, fila eterna y cuenta inflada— este año toca cambiar el guion.
La Ciudad de México, como buena capital caótica y encantadora, ofrece planes mucho más creativos: experiencias al aire libre, instalaciones artísticas, música inesperada y hasta actividades para reírse del propio romanticismo.

Aquí van cuatro citas diferentes, memorables y cero predecibles para este 14 de febrero.

1. Caminar entre luz, arte y árboles que “cobran vida”

Si quieres algo visualmente impactante (y muy instagrameable sin ser cursi), lánzate a Light Cycles en Chapultepec, una experiencia inmersiva nocturna donde proyecciones y efectos transforman el bosque en un recorrido sensorial.

Es el tipo de cita donde no necesitas forzar conversación: el entorno hace el trabajo. Caminas, descubres, comentas lo que ves… y de pronto ya pasaron dos horas sin mirar el celular.

2. Picnic nocturno bajo las estrellas (pero versión chilanga)

El clásico picnic romántico existe… pero aquí ocurre de noche y en pleno Chapultepec, dentro del Jardín Botánico. Puedes llevar tu propia comida, sentarte en el pasto y cenar viendo el cielo.

Este evento se realiza el 14 de febrero por la noche y propone justo lo contrario a un restaurante lleno: espacio abierto, ambiente relajado y una vibra mucho más íntima.

3. Pasear por un “jardín efímero” en pleno Zócalo

Sí, el Centro también puede ser romántico (cuando no vas corriendo).
El 14 de febrero, el Zócalo se transforma en el Jardín del Buen Amor, una instalación floral masiva con miles de flores y proyecciones al aire libre para recorrer caminando.

Es más experiencia urbana que plan romántico tradicional: una mezcla de arte público, paseo histórico y conversación sin prisa.

Ideal para: citas casuales, caminatas largas y amantes de la ciudad.

4. Cantar, pedalear o romper la rutina (literal)

San Valentín en CDMX también tiene planes lúdicos y raros —de esos que se vuelven anécdota.

  • Habrá karaokes públicos en parques, plazas y estaciones del Metro para dedicar canciones sin pena (o con mucha).
  • Existen actividades colectivas como rodadas o encuentros comunitarios pensados más para convivir que para “la cita formal”, donde la idea es moverse y conocer gente fuera del esquema típico.
  • Incluso hay dinámicas anti-San Valentín como eventos para “triturar recuerdos” o salir con amigos en ambientes relajados.

Bonus: también hay música, cine y cultura gratis

La ciudad suele sumar conciertos al aire libre, proyecciones y actividades culturales abiertas al público durante el día, ampliando las opciones sin necesidad de gastar demasiado.

La clave para que la cita funcione (spoiler: no es el plan)

Lo interesante de estos planes es que cambian la dinámica: no están diseñados para “consumir”, sino para experimentar la ciudad juntos. Y eso —caminar, descubrir, improvisar— genera más conexión que cualquier menú de tres tiempos.

En una ciudad que nunca se detiene, el mejor gesto romántico puede ser simplemente elegir algo distinto.

¿Y tú, qué opinas?

Karina González.