En los últimos años, la tendencia therian ha ganado visibilidad en redes sociales como TikTok e Instagram, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Aunque para muchos puede parecer una moda reciente, el fenómeno tiene raíces más profundas dentro de comunidades en línea que surgieron desde finales de los años noventa. El término therian proviene de “therianthropy” (teriantropía), que describe la identificación espiritual, psicológica o simbólica con un animal no humano.

Las personas que se identifican como therians no necesariamente creen que son animales en un sentido físico. Más bien, expresan una conexión interna con determinadas especies, como lobos, felinos o aves, y describen esta identidad como parte de su experiencia personal. En redes sociales, esta tendencia se ha popularizado mediante videos donde los jóvenes muestran máscaras, colas hechas a mano y movimientos que imitan comportamientos animales, una práctica conocida como quadrobics (desplazamiento en cuatro extremidades).

El auge de esta tendencia puede entenderse dentro de un contexto más amplio de búsqueda de identidad y autoexpresión en la era digital. Las redes sociales han permitido que comunidades que antes eran pequeñas o invisibles encuentren espacios de apoyo y validación. Para muchos adolescentes, identificarse como therian no es solo una estética, sino una forma de explorar quiénes son, canalizar emociones o sentirse parte de un grupo.

Sin embargo, también existen críticas y preocupaciones. Algunos especialistas en salud mental señalan la importancia de diferenciar entre la exploración simbólica de la identidad y posibles señales de aislamiento social o dificultades emocionales. Como ocurre con muchas tendencias virales, parte del fenómeno puede estar impulsado por el deseo de pertenecer o ganar visibilidad en plataformas digitales.

Más allá de opiniones encontradas, la tendencia therian refleja cómo las nuevas generaciones utilizan internet para construir narrativas propias sobre identidad y comunidad. En un mundo hiperconectado, estas expresiones muestran que la búsqueda de sentido y pertenencia adopta formas cada vez más diversas y visibles.