Vivir conectados se ha vuelto parte de la rutina diaria. El celular, las redes sociales y las notificaciones constantes nos mantienen informados, pero también han traído un miedo silencioso que muchas veces pasa desapercibido.
Uno de los más comunes es el miedo a quedarse fuera. No responder rápido, no publicar o no estar al día con las tendencias puede generar ansiedad y la sensación de desaparecer socialmente. A esto se suma la comparación constante: en redes vemos vidas aparentemente perfectas que, aunque sabemos que no son del todo reales, pueden afectar nuestra autoestima.
También existe el miedo a la privacidad. Compartimos gran parte de nuestra vida en línea sin pensar demasiado, mientras crece la inquietud sobre quién ve esa información y cómo puede usarla. Incluso el silencio digital puede incomodar cuando una publicación no recibe atención o el teléfono no suena.
Reconocer estos miedos es clave para usar la tecnología con mayor conciencia. No se trata de desconectarse por completo, sino de poner límites y recordar que la vida real no necesita validación digital.
Por : Andy I






