Qué cabrón, ¿no? Tantos avances tecnológicos, viajes espaciales turísticos, la famosa inteligencia artificial, capaz de clonar la vida humana, pero no podemos detener un temblor.

Sin avisar y de un momento a otro, ya no importa nada, ni tus posesiones, ni los problemas, ni los pendientes, ni el dinero, ni la gran junta o que tu jefe es un rompepelotas.

Solo viene a ti un pensamiento: “vivir”, correr, salvarte.

El 19 de septiembre del 2017, surgieron los héroes que llevamos dentro los mexicanos, ayudando a desconocidos, donando, cuidando y atendiendo a otros que no son de tu familia, a desconocidos, pero sí mexicanos ayudando a otros mexicanos.

Bendito temblor para los que seguimos vivos, porque nos recordó lo más valioso, que son las personas a quienes llamaste por cel. 

Por quien corriste a salvar, a quien en tus pensamientos estaba, tú también estabas en los pensamientos de alguien más.

Solo en la incongruencia de perder la vida es cuando valoramos la vida de alguien más, más que la de nosotros mismos.

Nos hace reflexionar sobre lo que verdaderamente es importante, refleja nuestra verdadera naturaleza.

Una desgracia nos hizo ser conscientes de que ya somos ricos por tener la vida y poder ayudar, los pobres son los que les preocupa sus posesiones por ser esclavos de ellas. Hubo quien fue a salvar el televisor.

Las personas que dejan huella es por su nobleza; a esas personas les doy mi reconocimiento y agradecimiento, a esos perfectos sin nombres.

Con dedicatoria: para cada persona que apoya en los momentos de crisis a desconocidos , que está en los escombros, ayudando fuera de casa, dando lo más valioso que un ser humano puede dar, su corazón, sin pedir nada a cambio a una  persona que jamás conoció.

Mario Spindola