Las revistas ya no se leen como antes. Hoy, la mayoría de los lectores llega a ellas deslizando el dedo en una pantalla, entre notificaciones, videos cortos y contenido que compite por segundos de atención. En la era del scroll, las revistas tuvieron que transformarse para no quedarse atrás.

El cambio no fue solo de formato, sino de ritmo. Los textos extensos y rígidos dieron paso a narrativas más ágiles, visuales y directas, pensadas para lectores que consumen información en movimiento. Los títulos ahora buscan detener el scroll, no solo informar.

También cambió la relación con el lector. Las revistas dejaron de ser una voz lejana y experta para volverse más cercanas, conversacionales y conscientes de su audiencia. Hoy escuchan, responden y se adaptan a lo que su comunidad quiere leer y sentir.

En este nuevo escenario, la credibilidad sigue siendo clave. En medio del contenido rápido, las revistas que sobreviven son las que mantienen identidad editorial, criterio y una narrativa clara, aunque se presenten en formatos breves.

La era del scroll no acabó con las revistas; las obligó a evolucionar. Y en esa adaptación, muchas encontraron una forma más humana, dinámica y actual de contar historias sin perder su esencia.

Por : Andy I.