La temporada navideña en el trabajo puede sentirse como una maratón: cierres de proyectos, planes para el próximo año, juntas interminables y, por supuesto, ese correo con el asunto “¡No olviden llenar sus evaluaciones de desempeño!”. Pero no tiene que ser un periodo de estrés absoluto. Con un poco de planificación y actitud festiva, es posible cerrar el año con éxito y, lo más importante, con una sonrisa.

1. Organiza tu lista de pendientes (y verifica si está en el “modo Santa”)

La clave para sobrevivir al ajetreo de fin de año es priorizar. No, no puedes hacerlo todo al mismo tiempo, pero sí puedes hacerlo bien si divides tus tareas.

Tips para organizarte:

  • Crea tres categorías: “Urgente”, “Importante” y “Puede Esperar”.
  • Ponte metas alcanzables por día. No necesitas cerrar todo en una semana.
  • Si eres líder, asegúrate de que tu equipo tenga claridad sobre prioridades para evitar malentendidos.

¡Ah, y recuerda! Todos tenemos un límite. Si el estrés empieza a parecerse a un Grinch interno, tómate un momento para respirar.

2. Domina el arte de la “Navidad Social”

En estas fechas, las reuniones sociales se multiplican: desayunos del equipo, la comida anual de la empresa, y (¡cómo no!) el amigo secreto. Participar puede ser una excelente manera de reforzar relaciones laborales.

Cómo brillar en las interacciones navideñas:

  • Escucha activamente: mostrar interés en las conversaciones genera conexiones auténticas.
  • Mantén un balance entre la diversión y la profesionalidad. Una anécdota graciosa está bien; bailar sobre la mesa, no tanto. 
  • Si no eres de muchos eventos, intenta participar al menos en uno. A veces, esos pequeños momentos fortalecen el compañerismo.

4. Aprende a decir “no” (amablemente)

Entre solicitudes de última hora y reuniones urgentes, es fácil sentirse abrumado. Pero en esta época, es importante proteger tu tiempo.

Cómo declinar sin quedar mal:

  • Usa frases como: “Me encantaría ayudar, pero en este momento estoy priorizando otros proyectos”.
  • Ofrece alternativas: “Quizá X pueda apoyarte, o podemos retomar esto en enero”.
  • Sé firme pero amable. Aprender a poner límites es fundamental para mantener tu energía.

5. Prepárate para el nuevo año (sin quemarte en el intento)

La temporada navideña no solo es un cierre, también es el inicio de algo nuevo. Aprovecha este momento para reflexionar y planificar.

Mini ritual de fin de año laboral:

  • Haz una lista de logros del año. Reconocer tus avances es tan importante como planear los siguientes.
  • Anota tres objetivos realistas para el próximo año.
  • Si es posible, dedica un rato para organizar tu espacio de trabajo. Una oficina (o escritorio) ordenada ayuda a comenzar enero con energía renovada.

6. ¡No olvides disfrutar!

La temporada navideña en el trabajo no es solo para cumplir con pendientes; también es un momento para celebrar el esfuerzo compartido con tu equipo. Acepta que no todo será perfecto, pero sí puede ser significativo.

Momentos que valen la pena disfrutar:

  • El brindis de fin de año. Más que formalidades, es un espacio para agradecer a quienes hicieron tu año más ligero.
  • Las bromas internas y las anécdotas que siempre salen en diciembre.
  • La sensación de cerrar el año con metas alcanzadas y la emoción de lo que está por venir.

¿Y tú, qué opinas?

Karina González.