¿Por qué es importante, para la mayoría de nosotrxs, relacionarnos desde la monogamia? Es esta una de las formas más importantes y destacadas hasta ahora de poder conectar con otras personas, aunque no la única.

El poliamor es una forma de relación no monógama basada en la honestidad, el consentimiento y la comunicación. A diferencia de la monogamia, permite establecer vínculos afectivos y/o sexuales con más de una persona de manera simultánea, con el conocimiento y acuerdo de todos los involucrados. Aunque suele considerarse un concepto moderno, sus raíces históricas son profundas y diversas.

¿Qué es el poliamor?

El poliamor no es un fenómeno nuevo. A lo largo de la historia, múltiples culturas han practicado formas de relaciones no monógamas. En la antigüedad, muchas sociedades tenían estructuras relacionales que no seguían el modelo monógamo estricto. Por ejemplo, en algunas culturas indígenas de América, África y Oceanía, existían relaciones poligámicas o amorosas múltiples sin el tabú de la exclusividad romántica.

En el siglo XX, con la llegada del movimiento de liberación sexual en los años 60 y 70, surgieron conceptos como el “amor libre”, que desafiaban la idea de la monogamia como único modelo válido. El término “poliamor” comenzó a usarse en los años 90 y desde entonces ha ganado visibilidad dentro de los estudios sobre relaciones y sexualidad.

Tipos de poliamor

El poliamor puede tomar muchas formas, dependiendo de las necesidades y acuerdos de las personas involucradas. Algunos de los modelos más comunes incluyen:

  • Poliamor jerárquico: una persona puede tener una relación principal y otras secundarias, estableciendo una estructura de prioridades en los vínculos.
  • Poliamor no jerárquico: todas las relaciones se consideran igualmente importantes sin establecer una jerarquía.
  • Relaciones en red: varias personas están conectadas entre sí de diferentes maneras, formando una comunidad amorosa interconectada.
  • Triadas o tríos: tres personas mantienen una relación conjunta, ya sea de manera cerrada o abierta.
  • Relaciones en V: una persona tiene dos parejas que no tienen relación entre sí.
  • Anarquía relacional: no se establecen reglas rígidas sobre los vínculos, priorizando la libertad y la autonomía de cada persona.

¿Cómo se vive el poliamor en la práctica?

El poliamor requiere un alto nivel de comunicación, confianza y gestión emocional. Algunas de las claves para una relación poliamorosa sana incluyen:

  • Comunicación abierta: hablar honestamente sobre deseos, límites y expectativas es fundamental.
  • Gestión de celos: los celos pueden aparecer, pero se trabajan desde la comunicación y la seguridad emocional, en lugar de verlos como algo prohibido.
  • Consenso y respeto: todos los involucrados deben estar de acuerdo con los términos de la relación.
  • Tiempo y organización: manejar múltiples relaciones requiere coordinación y respeto por el tiempo de cada persona.

El poliamor no es para todos, ni busca ser una alternativa universal a la monogamia. Sin embargo, cuestiona los modelos tradicionales de amor y pareja, invitando a reflexionar sobre la manera en que construimos nuestras relaciones. Al final, lo más importante es que cada persona elija lo que mejor se adapte a sus valores y necesidades, siempre desde el respeto y la honestidad.

¿Es el poliamor el futuro de las relaciones? Más allá de una respuesta definitiva, es un recordatorio de que el amor puede ser tan diverso como las personas que lo practican.