Abrimos Instagram, TikTok o cualquier otra red social “solo cinco minutos” y, cuando nos damos cuenta, llevamos media hora deslizando videos. Uno termina y automáticamente aparece otro. No tenemos que decidir qué queremos ver porque el contenido simplemente sigue apareciendo. Esa es precisamente la idea del scroll infinito: mantener nuestra atención el mayor tiempo posible.

Durante años, esta dinámica parecía completamente normal. De hecho, muchas aplicaciones están diseñadas para que no tengamos un momento claro en el que decir “ya terminé”. Pero poco a poco estamos empezando a sentir algo diferente: cansancio. Cansancio de recibir información todo el tiempo, de comparar nuestra vida con la de los demás y de tener la sensación de que siempre hay algo más que ver.

Por eso están apareciendo nuevas formas de relacionarnos con las redes. Algunas personas están regresando a publicar menos, quitar notificaciones o incluso establecer momentos del día sin celular. No necesariamente quieren desaparecer de internet, simplemente quieren recuperar el control sobre su atención.

También estamos valorando más los contenidos que realmente aportan algo. En lugar de consumir cientos de videos en unos minutos, buscamos conversaciones, recomendaciones, historias o comunidades con las que realmente podamos conectar. Parece que la cantidad empieza a importar menos que la calidad.

El scroll infinito probablemente no desaparecerá de un día para otro, pero nuestra relación con él sí puede cambiar. Después de tantos años conectados prácticamente todo el tiempo, quizá la nueva tendencia sea aprender a parar. Y tal vez cerrar una aplicación antes de que aparezca el siguiente video sea uno de los pequeños lujos de esta nueva era digital.

Por : Andy I.