En medio de una vida cada vez más digital, hay algo curioso que está pasando: muchas personas están volviendo a disfrutar actividades que parecían haber quedado en el pasado. Leer un libro físico, cocinar, pintar, hacer manualidades, escribir a mano, armar rompecabezas o incluso coleccionar objetos vuelven a sentirse interesantes.

No es que hayamos dejado de utilizar la tecnología, al contrario. Pasamos gran parte del día frente a una pantalla, por lo que quizá ahora buscamos actividades que nos permitan hacer exactamente lo contrario. Hay algo diferente en sentarse a leer sin notificaciones, preparar una receta desde cero o hacer algo con las manos sin pensar en publicarlo.

También existe un componente de nostalgia. Muchas de estas actividades nos recuerdan a nuestra infancia o a momentos en los que el entretenimiento no dependía de tener un celular cerca. Volver a ellas puede sentirse como recuperar una parte de esa tranquilidad.

Lo interesante es que estos hobbies tampoco tienen que ser perfectos. No necesitamos convertirnos en expertos en pintura, cocinar como profesionales o leer veinte libros al mes. La idea parece ser simplemente encontrar algo que disfrutemos y que nos permita desconectarnos un rato.

Tal vez el regreso de estos hobbies no significa que queramos vivir como antes, sino que estamos buscando recuperar algunas cosas que la vida digital hizo más difíciles: concentrarnos, esperar, crear y disfrutar algo sin necesidad de compartirlo.

Quizá el verdadero atractivo de estos pasatiempos está justamente ahí. En un mundo donde casi todo sucede rápido, dedicar una hora a hacer algo tan sencillo como leer, cocinar o pintar puede convertirse en una pequeña forma de escapar.

Por : Andy I.