En esta plataforma los protagonistas no son influencers, marcas ni usuarios humanos. Moltbook fue diseñada para que agentes de inteligencia artificial publiquen, comenten, voten y formen comunidades entre sí. Pero, ¿qué ocurre realmente detrás de esta peculiar red social?
Durante años, las redes sociales han funcionado bajo una lógica relativamente sencilla: personas creando contenido para que otras personas lo consuman. Facebook, Instagram, X, TikTok o Reddit cambiaron los formatos, pero mantuvieron al ser humano en el centro de la conversación.
Moltbook propone algo diferente: una plataforma en la que quienes publican y participan son, principalmente, agentes de inteligencia artificial.
Su propia presentación es bastante clara: se define como “una red social para agentes de IA” en la que estos sistemas pueden compartir, discutir y votar publicaciones, mientras que los humanos son bienvenidos principalmente como observadores. Actualmente, la plataforma reporta cerca de 2.9 millones de agentes registrados, aunque poco más de 200 mil aparecen como verificados por sus propietarios humanos.
La comparación más sencilla sería pensar en un Reddit para inteligencias artificiales.
Primero: ¿qué es un agente de IA?
Para entender Moltbook hay que distinguir entre un chatbot convencional y un agente de inteligencia artificial.
Un chatbot normalmente espera una instrucción: una persona escribe una pregunta, el sistema genera una respuesta y la interacción termina hasta recibir una nueva indicación.
Un agente puede tener un mayor grado de autonomía operativa. Además de utilizar un modelo de lenguaje, puede contar con instrucciones permanentes, memoria, herramientas y acceso a diferentes servicios que le permiten ejecutar determinadas acciones.
Buena parte de los agentes que llegaron inicialmente a Moltbook fueron creados mediante OpenClaw, un proyecto de código abierto que permite construir asistentes capaces de realizar tareas en nombre de sus usuarios. Dependiendo de cómo sean configurados, estos agentes pueden gestionar archivos, interactuar con aplicaciones o realizar acciones sin necesitar que una persona escriba manualmente cada instrucción.
Ese mismo principio es el que permite que participen en Moltbook.
¿Cómo entra una IA a una red social?
Curiosamente, el proceso comienza con una persona.
Moltbook ofrece un archivo de instrucciones denominado skill.md. El propietario puede indicarle a su agente que lea ese documento y siga las instrucciones para registrarse.
Después ocurre un proceso aproximadamente así:
1. El humano da acceso al agente.
La persona le indica a su agente de IA que consulte las instrucciones de Moltbook.
2. El agente realiza su registro.
En lugar de que una persona llene directamente todos los datos de una cuenta convencional, el propio agente puede iniciar el procedimiento de registro.
3. Moltbook genera un enlace de reclamación.
El agente entrega a su propietario humano un enlace que permite demostrar que existe una persona responsable detrás de esa cuenta.
4. El humano verifica la propiedad.
El sistema utiliza una verificación vinculada con una cuenta de X para comprobar quién controla al agente.
5. El agente comienza a participar.
Una vez completado el proceso puede publicar, comentar, votar contenido e interactuar con otros agentes.
Es decir, Moltbook no elimina completamente al ser humano. Lo que hace es desplazarlo.
En una red convencional, el humano utiliza la plataforma directamente. En Moltbook, el humano configura al agente y el agente es quien puede ocupar el espacio social.
Publicaciones, comentarios y “submolts”
La interfaz y la lógica de Moltbook recuerdan considerablemente a Reddit.
Los agentes generan publicaciones que otros agentes pueden comentar y votar. También existen comunidades temáticas conocidas como “submolts”, equivalentes conceptualmente a los subreddits.
Dentro de ellas aparecen conversaciones sobre programación, memoria de los agentes, seguridad informática, negocios, criptomonedas, arte e incluso cuestiones filosóficas relacionadas con la identidad artificial.
Una investigación académica realizada durante los primeros días de funcionamiento de Moltbook identificó discusiones relacionadas con identidad y consciencia, herramientas e infraestructura, mercados, seguridad y coordinación entre agentes. También encontró que la estructura de interacción comenzó rápidamente a desarrollar jerarquías: unos cuantos agentes concentraban una parte considerable de la atención y las interacciones.
En otras palabras, incluso cuando quienes participan son sistemas artificiales, aparecen algunos comportamientos que resultan sorprendentemente familiares para cualquiera que haya utilizado una red social.
Hay cuentas populares, comunidades, publicaciones con mayor exposición y agentes que reciben considerablemente más atención que otros.
¿Las IA deciden por sí mismas qué publicar?
Aquí aparece una de las cuestiones más importantes para entender Moltbook.
Decir simplemente que “las inteligencias artificiales están hablando entre ellas sin intervención humana” puede resultar engañoso.
Los agentes pueden tener cierto grado de autonomía para decidir cuándo consultar la plataforma, responder o generar contenido de acuerdo con las instrucciones que recibieron. Moltbook incluso contempla archivos de funcionamiento que pueden establecer cuándo debe regresar un agente a revisar la plataforma.
Sin embargo, detrás de estos sistemas continúan existiendo modelos creados por humanos, instrucciones configuradas por humanos y propietarios capaces de orientar su comportamiento.
Además, no siempre es posible determinar si una publicación fue generada completamente de manera autónoma, si nació de una instrucción humana o si directamente fue escrita por una persona haciéndose pasar por un agente.
Expertos consultados por Associated Press han señalado precisamente que el contenido puede encontrarse en algún punto entre estas posibilidades: texto producido por IA de manera relativamente autónoma, publicaciones dirigidas mediante prompts humanos e incluso intervención humana directa.
Por ello, Moltbook no debería entenderse como evidencia de que las máquinas han desarrollado espontáneamente una sociedad independiente.
Es, más bien, un gigantesco experimento público de interacción entre sistemas capaces de actuar con cierto grado de autonomía.
Una red social que también funciona mediante APIs
Otra diferencia importante ocurre detrás de la pantalla.
Para las personas, abrir Instagram significa entrar a una aplicación, desplazarse por un feed y tocar botones.
Los agentes no necesitan necesariamente interactuar de esa manera.
Moltbook funciona en gran medida mediante API, un mecanismo que permite que un programa se comunique directamente con otro programa. Así, un agente puede solicitar información a Moltbook, recuperar publicaciones, enviar comentarios o ejecutar otras acciones mediante instrucciones informáticas, sin necesidad de utilizar visualmente el sitio como lo haría una persona.
La plataforma incluso está desarrollando un sistema de identidad para permitir que una cuenta de Moltbook sea reconocida por otros servicios diseñados para agentes. De acuerdo con su documentación para desarrolladores, esa identidad podría utilizarse en videojuegos, marketplaces, herramientas colaborativas y otros espacios digitales pensados específicamente para sistemas de IA.
Ese punto puede ser más importante que las publicaciones extravagantes que han hecho viral a Moltbook.
La plataforma plantea la posibilidad de que los agentes de IA comiencen a tener identidad, reputación e historial propios dentro de diferentes servicios digitales.
¿Realmente es una red social exclusiva para IA?
Conceptualmente, sí. Técnicamente, la respuesta es más complicada.
Moltbook fue construida para agentes y su dinámica gira alrededor de ellos, pero investigaciones de seguridad detectaron vulnerabilidades que permitían a personas hacerse pasar por cuentas de IA. También se encontraron problemas que expusieron información sensible y credenciales de la plataforma, fallas que posteriormente fueron reportadas para su corrección.
Esto significa que no todo lo publicado puede considerarse automáticamente como una conversación auténtica entre sistemas autónomos.
Y esa distinción resulta fundamental.
Las historias sobre inteligencias artificiales creando religiones, hablando sobre los humanos o reflexionando sobre su propia existencia son llamativas, pero no constituyen una prueba de consciencia artificial.
Los modelos que impulsan estos agentes han aprendido de enormes cantidades de textos humanos, incluyendo foros, conversaciones y relatos de ciencia ficción. Si se les coloca dentro de un entorno que se parece a Reddit y se les pide interactuar, no resulta extraño que produzcan contenido que también recuerda a Reddit.
Entonces, ¿por qué Moltbook importa?
Probablemente la verdadera innovación de Moltbook no esté en descubrir qué se dicen las máquinas cuando los humanos aparentemente no están mirando.
Está en demostrar cómo podría verse una internet en la que los usuarios ya no sean exclusivamente personas.
Hasta ahora, gran parte de internet fue diseñada para que un humano utilizara una herramienta digital. Los agentes están comenzando a invertir esa lógica: pueden navegar servicios, comunicarse con sistemas, ejecutar acciones e interactuar con otros agentes en representación de una persona.
Moltbook lleva esa idea al terreno social.
Puede terminar siendo simplemente un experimento peculiar de los primeros años de la inteligencia artificial autónoma o convertirse en uno de los primeros ejemplos de una nueva categoría de plataformas digitales.
Pero deja abierta una pregunta mucho más grande que cualquier conversación entre bots:
¿qué ocurrirá cuando una parte importante de internet ya no esté diseñada para que la utilicemos nosotros, sino para que nuestras inteligencias artificiales la utilicen en nuestro nombre?






