Art Week volvió a tomar la Ciudad de México y, por unos días, el arte dejó de estar solo en museos para invadir calles, galerías, ferias y conversaciones. Más que un evento aislado, se vivió como un pulso colectivo donde lo contemporáneo, lo experimental y lo local dialogaron con miradas internacionales, confirmando por qué la CDMX sigue siendo uno de los epicentros culturales más vibrantes del mundo.

Durante esta semana, la ciudad se transformó en un recorrido constante de descubrimiento. Entre inauguraciones, exposiciones temporales y encuentros espontáneos, el arte apareció en espacios inesperados y se volvió parte de la rutina urbana. No importaba si eras coleccionista, artista o simplemente alguien con curiosidad: la experiencia invitó a observar, cuestionar y conectar desde distintos lugares y sensibilidades.

Más allá de las obras, Art Week activó barrios completos, impulsó la conversación creativa y reforzó la idea de que el arte no solo se contempla, también se vive. Al final, lo que dejó no fue solo una agenda llena, sino la sensación de que, cuando el arte sucede en comunidad, la ciudad se siente más viva, más abierta y profundamente inspiradora.

Por : Andy I.