Descansar no debería considerarse un premio después de llegar al límite. Las vacaciones son una herramienta de recuperación física y mental que puede mejorar el bienestar, la productividad y la relación que mantenemos con el trabajo.
En una cultura que suele relacionar estar ocupado con ser productivo, detenerse todavía genera culpa. Hay personas que posponen sus vacaciones, contestan mensajes mientras descansan o sienten que alejarse unos días puede interpretarse como falta de compromiso.
Sin embargo, trabajar más horas no necesariamente significa obtener mejores resultados. En México, las personas trabajaron un promedio de 2,226 horas durante 2022, frente a las 1,752 horas registradas en promedio entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta diferencia equivale a aproximadamente 474 horas adicionales de trabajo al año.
El problema aparece cuando el descanso deja de formar parte de la rutina y el cuerpo permanece durante largos periodos en un estado de tensión y alerta.
El exceso de trabajo también afecta la salud
Las jornadas prolongadas no solamente producen cansancio. También pueden convertirse en un factor de riesgo para la salud.
La Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo estimaron que las jornadas laborales extensas estuvieron relacionadas con 745,000 muertes por accidentes cerebrovasculares y cardiopatías isquémicas durante 2016. Además, trabajar 55 horas o más por semana se asoció con un incremento del 35% en el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y del 17% en el riesgo de morir por una cardiopatía isquémica, en comparación con trabajar entre 35 y 40 horas semanales.
Esto no significa que unas vacaciones puedan resolver por sí solas condiciones laborales inadecuadas, cargas excesivas o problemas de salud. Sí demuestra que el organismo necesita periodos reales de recuperación y que ignorarlos de manera constante puede tener consecuencias.
Vacacionar permite recuperar recursos mentales
Alejarse temporalmente del trabajo ayuda a interrumpir el ciclo de pendientes, presión y disponibilidad permanente. Durante ese periodo, la mente puede recuperar recursos como la atención, la energía, la motivación y la capacidad para regular el estrés.
Un metaanálisis publicado en 2025 en el Journal of Applied Psychology, que reunió los resultados de 32 estudios sobre vacaciones y bienestar laboral, concluyó que las vacaciones producen beneficios más importantes y duraderos de lo que investigaciones anteriores habían sugerido. El análisis también encontró que la recuperación es mayor cuando las personas consiguen desconectarse psicológicamente del trabajo y realizan actividades físicas durante su descanso.
No es indispensable realizar un viaje largo o costoso. El elemento central es crear una separación clara respecto de las responsabilidades laborales. Cambiar de rutina, descansar, convivir, moverse y dejar de revisar continuamente correos o mensajes puede ser más relevante que el destino.
El descanso también puede mejorar el desempeño
Tomarse vacaciones no solamente beneficia a quien descansa. También puede favorecer a las organizaciones.
En una encuesta de la American Psychological Association, las personas trabajadoras señalaron que después de tomar vacaciones:
- 68% regresó con un mejor estado de ánimo.
- 66% sintió más energía.
- 57% reportó mayor motivación.
- 57% se sintió menos estresado.
- 58% consideró que era más productivo.
- 55% percibió una mejor calidad en su trabajo.
El descanso puede ayudar a recuperar concentración y perspectiva. Al alejarse temporalmente de un problema, las personas también pueden regresar con nuevas ideas, detectar soluciones que antes no veían y tomar decisiones con mayor claridad.
Por el contrario, trabajar de manera continua cuando existe agotamiento puede provocar errores, irritabilidad, dificultad para concentrarse y una sensación permanente de estar ocupado sin avanzar verdaderamente.
Vacaciones y bienestar a largo plazo
Algunas investigaciones también han encontrado asociaciones entre la frecuencia de las vacaciones y distintos indicadores de salud.
Un seguimiento de largo plazo realizado con ejecutivos finlandeses encontró que, dentro de uno de los grupos estudiados, tomar vacaciones anuales más cortas se relacionó con un 37% más de riesgo de mortalidad durante un periodo de 30 años. Debido a las características particulares de la muestra, este resultado no debe interpretarse como una relación causal aplicable a toda la población, pero sí aporta evidencia sobre la importancia de combinar hábitos saludables con periodos suficientes de recuperación.
Otro estudio longitudinal, realizado con 3,380 personas trabajadoras en Estados Unidos, encontró que por cada diez días adicionales de vacaciones pagadas, las probabilidades de presentar depresión fueron 29% menores entre las mujeres estudiadas. La investigación no encontró la misma asociación entre los hombres y los propios autores señalaron que se requieren más estudios para determinar una relación causal.
Estos datos muestran que las vacaciones deben comprenderse como parte de una estrategia más amplia de bienestar, junto con horarios razonables, sueño suficiente, actividad física, vínculos sociales y acceso a servicios de salud.
¿Cómo aprovechar mejor las vacaciones?
Para que el descanso cumpla realmente su función, es necesario establecer límites. Tomarse días libres mientras se continúa respondiendo mensajes, revisando pendientes o resolviendo emergencias laborales mantiene a la mente dentro del mismo entorno de presión.
Antes de salir, conviene delegar responsabilidades, informar qué asuntos pueden esperar y definir quién atenderá una verdadera emergencia. Durante las vacaciones, silenciar notificaciones y evitar el correo laboral favorece la desconexión psicológica.
También es recomendable no saturar cada día con actividades. Un itinerario excesivamente rígido puede transformar el descanso en otra lista de obligaciones. Dormir, caminar, pasar tiempo con personas significativas o simplemente tener espacios sin planes también forman parte de unas vacaciones saludables.
Finalmente, es útil preparar el regreso. Reservar tiempo para revisar pendientes y evitar programar reuniones importantes durante las primeras horas puede impedir que el estrés acumulado elimine inmediatamente los beneficios del descanso.
Descansar también es una responsabilidad empresarial
Las empresas tienen un papel fundamental. No basta con conceder vacaciones si existe una cultura que castiga, cuestiona o interrumpe a quienes las utilizan.
Respetar los periodos de descanso, distribuir adecuadamente las cargas de trabajo y evitar mensajes innecesarios fuera del horario laboral contribuye a construir equipos más sostenibles. Una organización que depende de la disponibilidad permanente de sus colaboradores no tiene empleados más comprometidos: tiene procesos que necesitan revisarse.
Tomarse vacaciones no significa abandonar las responsabilidades. Significa reconocer que ninguna persona puede mantener indefinidamente el mismo nivel de energía, atención y creatividad.
Descansar no es lo contrario de ser productivo. En muchos casos, es la condición necesaria para volver a trabajar mejor.
Fuentes consultadas
Organización Mundial de la Salud y Organización Internacional del Trabajo: estimaciones sobre jornadas laborales prolongadas y enfermedades cardiovasculares.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos: estadísticas laborales de México.
American Psychological Association: Work and Well-Being Survey.
Grant y colaboradores: metaanálisis sobre vacaciones y bienestar laboral publicado en el Journal of Applied Psychology.
Strandberg y colaboradores: seguimiento del Helsinki Businessmen Study.
Kim: estudio longitudinal sobre vacaciones pagadas y depresión, publicado en el Scandinavian Journal of Work, Environment & Health.






