Seguir tendencias puede ser divertido, inspirador y hasta una forma de experimentar cosas nuevas, pero muchas veces también viene acompañado de una pregunta silenciosa: ¿cómo encajar sin dejar de ser uno mismo? En un mundo donde todo cambia rápido y lo nuevo aparece cada semana, mantener el propio estilo se ha vuelto casi un acto de identidad.
Las tendencias están pensadas para inspirar, no para imponer. El problema surge cuando se siguen de forma automática, sin preguntarse si realmente conectan con la personalidad, el estilo de vida o los gustos propios. Adoptar todo lo que está de moda puede terminar diluyendo lo que nos hace únicos y convertir el estilo personal en algo genérico.
Encontrar el equilibrio está en saber elegir. No se trata de rechazar lo nuevo, sino de filtrar. Tomar una tendencia, adaptarla y hacerla propia es lo que marca la diferencia. Puede ser un color, una silueta o una idea, pero siempre reinterpretada desde lo que ya define a cada persona.
También es importante entender que el estilo personal no es algo fijo. Evoluciona con el tiempo, las experiencias y las etapas de vida. Seguir tendencias de forma consciente puede enriquecerlo, siempre y cuando no se convierta en una presión por encajar o parecerse a otros.
Al final, el verdadero estilo no está en copiar lo que todos usan, sino en elegir lo que realmente representa quién eres. Las tendencias van y vienen, pero la autenticidad permanece. Y cuando eso se nota, ningún look, hábito o elección pasa desapercibido.
Por : Andy I.






