En los últimos años, principalmente desde la pandemia por COVID 19, el uso de pantallas y celulares aumentó considerablemente; el mundo solo podía comunicarse de una forma y era a partir de los dispositivos móviles, los cuales fungían el papel de interlocutores. 

Actualmente, los niños están creciendo en la era digital, donde sus principales juegos y diversiones se encuentran en las tablets, teléfonos y videojuegos. Las épocas de salir a jugar a la calle y desarrollar otro tipo de habilidades han quedado en el pasado. 

Sin embargo, este tipo de tecnologías representan un nuevo desafío para los padres, además de una nueva preocupación de saber ¿qué pasa si se utilizan los celulares a una temprana edad, de qué manera les afecta y qué les puede ocasionar?

En este artículo descubriremos si realmente existe un daño o complicación del uso excesivo de los dispositivos móviles y, sobre todo, como se puede solucionar. 

Los celulares y su utilidad en la vida diaria

En la era digital, los dispositivos móviles se han convertido en una parte integral de nuestra vida diaria. Estos dispositivos ofrecen una amplia gama de funciones que van desde la comunicación básica hasta el entretenimiento y el aprendizaje. 

Asimismo, el uso excesivo de estos dispositivos por parte de los niños y adolescentes ha generado preocupaciones significativas entre padres, educadores y profesionales de la salud. 

Como tal, no existe una edad recomendada para el uso de estos dispositivos, pero se recomienda siempre tener una supervisión controlada y administrada de los mismos, y aunque actualmente diversos estudios resaltan que en promedio no se cuenta con un daño cuantitativamente mayor, es decir, las afectaciones no son severas, además de ser completamente diversas dependiendo del punto de vista del cual se quiera tratar. 

Con la gran brecha digital con la que se cuenta actualmente, las causas para el uso excesivo del celular van desde la accesibilidad y facilidad de uso hasta el mantenimiento de los pequeños de forma temporal, lo cual los mantiene ocupados y distraídos mientras los adultos pueden realizar sus actividades sin interrupciones. 

Riesgos del uso excesivo de celulares y pantallas

Para que un infante pueda desarrollar algún tipo de problema relacionado con el uso excesivo del celular, basta con permitirle el dispositivo a una temprana edad. Cuando los infantes tienen menos de 5 años, se encuentran en una etapa crucial de su desarrollo, pues en esta etapa es cuando se desarrolla su estado emocional, social y físico. 

El uso excesivo de dispositivos puede desarrollar a los niños efectos negativos como retrasos en el lenguaje, problemas de sueño y dificultades para la adquisición de habilidades motoras y sociales. Este tipo de problemas plantea una serie de riesgos como son:

  • Descuido de sus responsabilidades escolares, sociales y de la vida cotidiana.
  • Dificultad para desconectar que genera cambios significativos en el comportamiento, como irritabilidad o ansiedad cuando se restringe el dispositivo o se elimina alguna conexión WiFi.
  • Disminución de las interacciones sociales en persona, así como dificultad para comunicarse o entablar conversaciones. 
  • Mentiras constantes sobre lo que realiza online.
  • Dificultad para realizar actividades físicas como bailar, caminar, realizar algún deporte o manipular instrumentos deportivos como pelotas, cuerdas, aros, etc. 

Como podemos ver, este tipo de afectaciones son claves para realizar actividades básicas diarias, lo cual lleva a un entendimiento de los efectos negativos que producen los dispositivos móviles en su desarrollo integral. Incluso hondando más a fondo, se pueden encontrar otro tipo de problemáticas como son:

Patrones de sueño

Para que un niño pueda llegar a retener información, aprender habilidades nuevas o incluso tener un desarrollo cerebral sano, es necesario que descanse adecuadamente. El tiempo que pasan en los dispositivos móviles y en general en internet han mermado los tiempos de descanso. 

Sin embargo, el problema no solo es ese, sino que además, por la constante estimulación que reciben, el cerebro no puede descansar adecuadamente, ya que no termina de procesar toda la información recibida en el día. 

Lento desarrollo social

Al estar desde temprana edad detrás de una pantalla, los niños no desarrollan habilidades sociales para concretar relaciones interpersonales sanas. Esto los convierte en seres asociales que prefieren estar en su cuarto, encerrados con un dispositivo móvil. 

Afectaciones en la salud

Al momento de pasar tanto tiempo sentados o acostados, los cuerpos de los infantes pueden desarrollar obesidad, daños en la vista como cansancio ocular o pequeña disminución si la distancia entre la pantalla y los ojos es muy poca. 

Es importante comprender que este tipo de afectaciones le pueden perjudicar a lo largo de la vida. Es necesario entender que la etapa de la niñez y la adolescencia son cruciales para poder desarrollarse de manera significativa. 

Recomendaciones generales

Realizar un buen uso de los dispositivos móviles acorde a su edad es primordial, además de poder combinarlo con otro tipo de actividades. Es importante restringir el uso y verificar que se le dé un uso responsable al dispositivo. Además, es importante seguir con ciertas recomendaciones como:

  1. Establecer límites de tiempo en pantalla asegura que los niños puedan tener relaciones sociales, realicen actividades al aire libre, cumplan con tareas y pasen tiempos de calidad en familia y con amigos. 
  2. Utilizar aplicaciones que estimulen el aprendizaje y promuevan la educación de calidad. 
  3. Supervisión del contenido, es importante asegurar qué tipo de contenido visualizan los niños. Debe de ser un contenido apropiado a su edad. Es importante activar el control parental. 
  4. Fomentar la comunicación abierta para que los niños se sientan cómodos; esto ayudará a que si el niño experimentó algún tipo de situación incómoda pueda expresarlo sin sentirse cohibido. 

El uso excesivo de dispositivos móviles en niños y adolescentes es un problema complejo que requiere un enfoque multifacético. Si bien estos dispositivos ofrecen beneficios innegables, es esencial encontrar un equilibrio para evitar los efectos negativos asociados con su exceso. 

Mediante la educación, la supervisión y la promoción de actividades alternativas, podemos ayudar a los jóvenes a desarrollar hábitos saludables en el uso de la tecnología, asegurando su bienestar físico y mental a largo plazo.